En la industria de la moda todo se trata de la imagen. A diario vemos
modelos retocadas, ya sea para ocultar esas imperfecciones que todos tenemos, o al extremo de quedar como seres irreconocibles.
En esto último no concuerdo ya que esta distorsión le hace daño a la sociedad, en especial a las chicas más jóvenes. Pero
cuando el retoque es menor, lo justifico ya que se busca un resultado impecable
para destacar bien un maquillaje, un peinado o una prenda.
Aunque los medios nos hagan creer lo contrario, nadie despierta
reluciente; todas tenemos ojeras, granos o manchas en la cara. ¿Y saben qué?
Eso me gusta porque es parte de ser humanos. El maquillaje es parte del juego
de la belleza y es así como hay que tomárselo. Hay quienes usan del
maquillaje “social” para animarse en un día bajoneado; otros que ocultan alguna
cicatriz o marca que es difícil de asimilar; están las que quieren variar la
rutina en una celebración y quienes lo necesitan porque su imagen pública en
ciertas ocasiones así lo requiere.
En #ThePom hago el ejercicio de tomar una foto antes y después para
luego contrastarlas. Esto lo hice en principio por dos motivos: 1. Para notar fácilmente
la diferencia que hace mi trabajo, 2. Reforzar la marca The Power of Makeup. Y
en ese proceso, me di cuenta de algo: hasta ahora ninguna chica ha posado
incómoda en el “antes”, se aceptan y se quieren tal cual son, hermosas. Eso para mí es felicidad máxima.
Me gusta la moda porque como buena diseñadora amo la
estética, las texturas, las paletas de colores, las estructuras y las cosas
bien terminadas. Pero en términos conceptuales, una tendencia que rescato es la
que la que aterriza a las celebridades como cualquier persona, con modelos que se muestran
tal cual son, -hasta con gripe como Cara Delevingne en su instagram- o como los
valores que promueve Lady Gaga a través de su fundación Born this Way asociada
con Harvard.
Al asomar la nariz en este mundo por primera vez desde la otra vereda,
siento la necesidad de reforzar este mensaje. Podemos tomar elementos del imaginario mediático y hacerlas parte de nuestro diario vivir ¿por qué no? Juguemos,
pasémoslo bien, atrevámonos a probar cosas nuevas, pero no nos traguemos la ilusión de
lo perfecto. Nuestra imperfección es
divina, mintámonos menos y querámonos más.

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